Nacional

La poesía aquí

Por domingo 1 de agosto de 2010 Sin Comentarios

Por Juan Cervera Sanchís*

La poesía, que también es matemática, física y metafísica, está presente en todas partes.
Poesía es el sol, el aire, el agua y la tierra.
Poesía es la nube y la yerba, el potro y la yegua, la rama y el tronco, la raíz y las hojas.
Poesía es el árbol y el nido, el ave y el vuelo, las espiga y la harina, el pan y la mesa.
La Creación no es posible sin el hálito poético, porque Dios es poesía y la poesía es Dios.
Pero, ¿qué es poesía? No la confundamos con el artificio o la simplicidad del verso, porque la poesía, que puede estar en el verso, es por sobre todo Verbo.
Recordemos el Evangelio de San Juan: “ En el principio era ya el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios.”
Y bajando de los cielos al mundo y al tiempo terrenal concordaremos con Gustavo Domínguez Bastida, más conocido como Gustavo Adolfo Bécquer, en que “podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía”.
Podrán faltarnos el pan y el vino, pero la poesía, seamos o no conscientes de ello, como Dios mismo, jamás nos falta, creamos o no en Él o en Ella, seamos creyentes o ateos.
La poesía está siempre aquí, dado que es parte viva de nuestra esencia, porque poesía es esencia, es decir, sustancia creadora y creativa.
La poesía es nuestra compañía fundamental. Está presente en los actos y en los sueños de triunfador y del derrotado, del mendigo que nos solicita una limosna en la esquina de la calle o del poderoso que ni siquiera nos ve desde la lejanía de sus cercos de oro.
El poderoso y el mendigo sienten y viven, y necesitan, nutrirse de hálitos y ráfagas de poesía, sin importar el nombre que le den, porque la poesía como Dios tiene muchos más que mil nombres.
Así, volviendo a Bécquer, recordamos aquellos versos suyos, y tan nuestros, que expresan:

“¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú.”

Poesía eres tú, soy yo, es la otra y es el otro.
Poesía es la dulzura y la violencia.
Poesía es el desamparo y el amparo, la desesperanza y la esperanza, el gozo y el dolor, la risa y el llanto, el hambre y el hartazgo.
La vida y la muerte son en sí, en su esencia transformadora, poesía, entre los latigazos del odio y las acariciantes mieles del amor.
Armonía y desarmonía. Centro y periferia. Ecuación imposible de despejar y ecuación despejada y diáfana.
Verdad y mentira. Todo y nada. Locura y cordura. Ser y no ser. Ir y venir. Estar y no estar. Y algo mucho más simple, si es que realmente existe lo simple y lo sencillo, pues lo sencillo y lo simple tal vez sean, por más que estemos incapacitados para percibirlo, lo extremadamente complejo, ya que si somos sinceros con nosotros mismos no queda más remedio que aceptar que vivimos inmersos en el “¡quién sabe!”.
Dentro de ese “¡quién sabe!” nos encontramos con la poesía y, al golpes de inocencia, por obra y gracia de la poesía misma, llegamos a la conclusión de que:

“Poesía sólo es decirse
uno por dentro a sí mismo
y brotar luego palabra
llana en la voz del amigo”.

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