Nacional

El Palacio Nacional de la Villa de Zitácuaro

Por domingo 4 de julio de 2010 Sin Comentarios

Por Samuel Ruíz Madrigal*

La Nueva España atravesaba por una crisis económica pro­ducida por la escasez de alimentos y la carestía, acentua­da por una sequía registrada en los años de 1808 a 1809 situación que incidió en las actividades económicas y sociales, lo que trajo como consecuencia inestabilidad, aumento de precios en los alimentos, paros en las minas, aumento del número de desempleados, abandono del campo en las áreas urbanas, cre­cía el desempleo, la mendicidad y los vicios, el hacinamiento, el hambre y el consumo de alimentos descompuestos.

En la madrugada del 15 de septiembre de 1810, se inició el movimiento armado que culminaría con la Independencia de México, los zitacuarenses ante estos hechos inmediatamente se adhirieron a la lucha, ya había en la región antecedentes del descontento en contra del sistema de gobierno español, no era desconocida la actuación del cura Hidalgo, que frecuentaba Taxi­maroa y tenía nexos con personas de esta Villa en particular con el presbítero Martín García, vicario de Zitácuaro, el cura Hidalgo tenía propiedades cerca de Taximaroa, las haciendas de Santa Rosa, Jaripeo y San Nicolás, e Hidalgo se veía afectado por los gravámenes que el gobierno virreinal imponía a los hacendados, por lo que su participación en el movimiento independentista no fue casual, los habitantes de la Villa de Zitácuaro, desempeñaron un papel importante en la Guerra de Independencia.

Tiempo después de iniciado este acontecimiento, y luego de la retirada de Hidalgo del monte de las cruces, éste decidió regresar en dirección de Querétaro, siendo derrotado en Aculco por el ejército realista, tras esta derrota se separaron los Insur­gentes, Allende se dirigió a Guanajuato e Hidalgo a Valladolid, de ahí continuando a Guadalajara siendo derrotado en la batalla de Puente de Calderón, ante la difícil situación Hidalgo decidió mar­char al norte en busca de recursos que le permitieran continuar la lucha, el objetivo de Hidalgo, Allende y demás compañeros era llegar al fuerte de San Antonio de Béjar, (actualmente San Antonio Texas) que se encontraba en poder de los insurgentes dejando el mando a Ignacio López Rayón después de una junta de generales celebrada en Saltillo, el 16 de marzo se acordó que regresara al centro del país, así pues con poderes omnímodos y como representante de los primeros jefes, regresó Rayón, sa­liendo de la mencionada población el 26 del mismo mes, mien­tras los demás jefes partían a los Estados Unidos, pero fueron traicionados por un antiguo jefe realista Ignacio Elizondo siendo hechos prisioneros en Acatita de Baján y fusilados en l8ll.

Al enterarse Rayón de la traición de Elizondo hacia Hidalgo y la captura de los demás jefes Insurgentes, decidió marchar a Zaca­tecas, que era una plaza que no representaba grandes dificultades, tomándola el 17 de abril, en este mineral obtuvieron varios elemen­tos de guerra, dinero y fundieron cañones. Rayón ordenó que de las minas se obtuviera una cantidad de oro y plata para socorrer a sus tropas, menos de un mes estuvo Rayón en esta población, pre­tendiendo formar una Junta para reorganizar el movimiento Insur­gente que había quedado acéfalo con la captura de los dirigentes.

Esta Junta Zacatecana formuló un proyecto de arreglo con la autoridad virreinal que lo comunicó a Calleja, quien contestó que para poderlo discutir era necesario que los insurgentes depusie­ran las armas, cosa que estos últimos no admitieron.

Al no poder lograr una unificación en torno a la Junta Zaca­tecana, y temiendo el ataque del realista don Félix Ma. Calleja, que se encontraba en San Luis Potosí, Rayón decidió marchar a Michoacán dejando al General Rosales en Zacatecas y tomando el camino del sur pasó por la hacienda de pabellón, en el hoy estado de Aguascalientes, donde fue alcanzado por el realista don Miguel de Emparán enviado por Calleja en su persecución, librándose el combate en el rancho del maguey, perdiéndose lo que había logrado obtener en Zacatecas y lo más lamentable la dispersión de la gente, Rayón pudo escapar pasando por los pueblos: Del Rincón, San Pedro, Piedra Gorda, refugiándose en la Piedad en mayo de 1811, de este lugar salió a fines del mes continuando hasta Zamora, enterando de los triunfos en la re­gión de Zitácuaro, se trasladó a esa Villa a la que llegó proceden­te de la Piedad pasando por Pátzcuaro y Tuzantla.

En la región de Zitácuaro, los Insurgentes eran encabezados por don Benedicto López Tejeda, vecino de Pátambaro, muni­cipio de Tuxpan, el gobierno virreinal preocupado por los éxitos de los guerrilleros ordenó a principios de 1811 al capitán realista Juan Bautista de la Torre que atacara a los insurgentes de esta región, De la Torre, fue derrotado por primera ocasión el 20 de febrero de 1811, repercutiendo positivamente este triunfo entre las huestes insurgentes, el 20 de mayo de ese mismo año. De la Torre decidió atacar nuevamente, haciéndolo por la cañada de San Mateo, la infantería de este capitán realista se posesionó rápidamente del cerro del Calvario (hoy cerrito de la Indepen­dencia). Así como de la artillería de los insurgentes zitacuaren­ses, pero debido al asedio de los guerrilleros locales decidieron retirarse por donde habían llegado, pero su huida fue detenida por la ruptura de un cañón, siendo hecho prisionero De la Torre con varios de sus compañeros por los guerrilleros, Benedicto Ló­pez, decidió conducir a sus prisioneros a Tuxpan, pero al pasar por la barranca de San Juan Viejo, los nativos le dieron muerte, cubriéndolo con piedras y tierra, de esta forma López Tejeda se quedó con todo el equipo realista.

SUPREMA JUNTA NACIONAL AMERICANA

El Gral. y Lic. Ignacio López Rayón, decidió crear un organismo que diera orden al movimiento emancipador y que legitimara la lucha insurgente, organizara los ejércitos, coordinara las ac­ciones militares y diera dirección a la ideología independentis­ta, para ello convocó a los jefes insurgentes a asistir a la Villa de Zitácuaro, acudieron al llamado, José Ma. Liceaga, Don Ignacio Martínez, Don Benedicto López, Don José Rubio Huidobro, Don Tomás Ortiz, Don Manuel Manzo, Don Miguel Serrano, Don Juan Albarrán, Don Ignacio Ponce de León, Don José Izquierdo, así como los representantes de Don José María Morelos y de Don José Antonio Torres, que fueron Don José Sixto Berdusco y Don Remigio Yarza, respectivamente, y otros oficiales y Jefes Insur­gentes, el día 19 de agosto 1811 se instaló la Suprema Junta Na­cional Americana, si bien la vida de la Suprema Junta fue corta, de 1811 a 1813 no así los elementos ideológicos que trascendie­ron a otras instituciones como lo fue el congreso de Chilpancingo y la Constitución de Apatzingán.

Esta Junta se atribuyó el mando supremo en nombre de toda la Nación y quedó integrada por tres individuos: presidente, Ig­nacio López Rayón, vocales: José María Liceaga y José Sixto Ber­dusco, quedando dos vacantes para que fueran ocupadas por dos jefes insurgentes destacados cuando se considerase oportuno.

La Junta, fue sin embargo un centro directivo que encarriló la revolución y dio cierta unidad a las operaciones durante al­gún tiempo. Esa Junta es considerada por algunos historiadores como el primer parlamento mexicano, y Rayón como el primer jefe supremo de la Nación.

De este organismo se publicaron varias circulares y oficios expedidos todos en el ¡PALACIO NACIONAL DE LA VILLA ZITÁCUARO!

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